Como es ya conocido, el campeonato que organiza la FIFA cada cuatro años es el torneo más importante del mundo a nivel de selecciones. Hay unos pocos privilegiados que han tenido la oportunidad de levantar la tan anhelada copa. Aparte de este campeonato, cada continente tiene su propio torneo que, se podría decir, es el segundo más importante después del mundial. Nuestra selección, el único título que ha obtenido a lo largo de la historia ha sido una Copa América en el año 2001. Mi propósito no es demeritar el título de la tricolor, sin embargo quiero aclarar que la selección brasilera no jugó ese torneo, y que las demás potencias futboleras suramericanas, Argentina, Paraguay, Uruguay, Chile, jugaron con la suplencia con la excusa de la gran inseguridad que nuestro país tenía en el momento. Al fin y al cabo, el torneo se llevó a cabo con la ausencia de los grandes jugadores de Suramérica, y el vencedor fue nuestra selección.
Hace unas semanas, se anunciaba en Suiza la proximidad de la Copa Africana de Naciones. Todo estaba listo. El sorteo de los grupos tuvo lugar en Suráfrica bajo la mirada de todo ese continente y de todo el mundo ya que se estaba poniendo a prueba el nivel de organización que tendrá el Mundial de Fútbol 2010 que se jugará en el mismo país. Desafortunadamente, un día antes de que se diera el pitazo inicial del torneo, la selección de Togo sufrió probablemente el atentado más violento, inhumano y sangriento que ha ocurrido en el fútbol desde su creación. He hablado de este tema con varias personas y algo que me ha sorprendido es lo que piensa la gran mayoría acerca de los jugadores africanos. Actualmente en la Liga Premier Inglesa, que es probablemente la mejor del mundo, hay 49 jugadores africanos que se desempeñan en ese país. Dentro de este grupo se destacan jugadores como Didier Drogba, Michael Essien, Emmanuel Adebayor y muchos más nombres de jugadores excelentes. También hay jugadores de alto calibre que juegan en La Liga Española, o en la Liga Italiana, como por ejemplo Samuel Eto´o.
Volviendo al tema de la selección de Togo, la historia es bastante cruel, deprimente y triste. El equipo tenía que jugar el primer partido de la Copa Africana en Angola. Originalmente, iban a ser trasladado de la República Democrática del Congo a Angola en avión, pero la organización decidió no hacer ese gasto y alquiló un bus para el traslado del equipo. Pocos kilómetros después de haber entrado a Angola, el bus fue baleado por los rebeldes que luchan por la independencia de ese país. Hasta hoy, el saldo es de un muerto y varios jugadores heridos, de los cuales algunos siguen hospitalizados. El resto de jugadores no ha sido capaz de jugar y entrenar debido al trauma sicológico que sufren.
Obviamente, todo el mundo estaba esperando que se tomaran medidas drásticas a partir de los hechos, pero desafortunadamente la FIFA y la organización de la Copa Africana de Naciones se lavaron las manos y, como raro, salieron invictos y campantes. Se tomó la ridícula decisión de seguir el torneo como si nada hubiera pasado y, lo peor de todo, un dirigente africano tuvo el descaro de decir en una rueda de prensa que “lo que le había pasado a la selección togolesa no había sido nada grave”. Después de todo esto, los jugadores y los directivos de Togo decidieron que no había las garantías suficientes para jugar el torneo y tomaron la decisión de no jugar. La FIFA, al enterarse de esto, decidió penalizar y castigar a la selección de Togo por ir en contra de la máxima autoridad del fútbol. Esta decisión es totalmente ilógica y descarada ya que después de sufrir semejante atentado, los jugadores no tienen por que jugar, ya que es inseguro, irresponsable y, lo peor de todo, la FIFA nunca dio garantías de que esto no iba a volver a ocurrir.
Es triste ver cómo una selección pequeña es apuñalada por la espalda por la entidad que debe apoyar y defender a las selecciones nacionales. ¿Por qué a Brasil no la castigaron cuando decidió no jugar la Copa América? Togo no se merece lo que hicieron con ellos, ojalá algún día haya igualdad en el fútbol.

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